sábado, 7 de marzo de 2009

La Alabanza y la Adoración como armas en la Guerra Espiritual


El Nuevo Testamento enseña, que el cristiano se encuentra en una verdadera guerra espiritual, y que nuestra lucha no es contra personas físicas, sino contra malignas fuerzas espirituales en los aires. Por esta razón, la Palabra de Dios nos exhorta a que nos vistamos con la armadura de Dios, para que podamos resistir los ataques del maligno. (Ef. 6: 10-18)

En Cristo Jesús somos más que vencedores porque el Señor ya venció por nosotros en la cruz del calvario (Romanos 8:37)
Además nos a dado poderosas armas espirituales para la destrucción de fortalezas
(2 Corintios 10:3-5).
Algunas de estas armas espirituales son: La Palabra de Dios, el ayuno, la oración intercesora en el nombre de Jesús, los dones del Espíritu Santo.
Ahora veremos a la luz de las Escrituras la alabanza y la adoración a Dios como armas ofensivas en contra del enemigo en la guerra espiritual, este tema se encuentra a través de toda la Biblia, comenzando desde Éxodo 15:3 donde encontramos una poderosa revelación de Jehová de los Ejércitos como Varón de guerra.
También a Josué se le dio una revelación semejante del carácter de Dios. Cuando él ya estaba listo para dirigir al pueblo de Israel para conquistar Jericó, se le apareció un hombre con una espada en la mano (Josué 5:13,14)
El Señor se revelo como un guerrero, su nombre es Jehová Sabaót el Comandante Supremo de los ejércitos celestiales.
Alguien podría replicar diciendo, que esa revelación de Dios ya se quedó atrás, y que ahora Dios es solamente amoroso, bondadoso, lento para la ira y grande en misericordia, ¡es verdad!, pero también debemos recordar que Jesucristo es el mismo ayer hoy y por los siglos. Dios es amor, pero aún es Varón de Guerra. En tanto que su enemigo ande suelto en la tierra hurtando, matando y destruyendo, se sabrá que Dios es Jehová de los ejércitos. Varón de guerra, Rey de Reyes y Señor de Señores.
La alabanza es fe en acción.
A través de toda la Biblia podemos encontrar ejemplos de que cuando alabamos y adoramos al Señor en espíritu y en verdad, Dios pelea nuestras batallas y nos da la victoria. Porque la alabanza es fe en acción. La alabanza es el Lenguaje de la fe.Uno de los casos más sobresalientes ocurrió en los días del Rey Josafat, cuando los Moabitas, los Amonitas y los de Edom atacaron a Judá (2 Cr.20: 1-25)
Josafat estaba muy atemorizado, y convocó a todo Judá para ayunar y clamar al Señor. En su oración confesó: “Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos que hacer, y a ti volvemos nuestros ojos (v.12) Entonces el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, levita descendiente de Asaf (jefe de los músicos en la época del rey David) Jahaziel proclamó diciendo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (v. 15)
Después de adorar al Señor por la victoria prometida, el Señor por medio de Jahaziel les dio la estrategia para obtener la victoria en la batalla, y Josafat lo confirmó al decirle al pueblo: “Oídme, Judá y moradores de Jerusalén, creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros, creed a sus profetas, y seréis prosperados”
Después Josafat hizo algo muy significativo, asignó a algunos para que vestidos con ropas sagradas, marcharan alabando al Señor cantando alabanzas y diciendo: “Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre” (v. 21)
2 Cr. 20:22-23 “Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. 23Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero”
Cuando alabamos al Señor no le estamos ordenando que haga lo que nosotros queremos, sino que estamos decidiendo creer lo que él nos ha prometido en su palabra, cuando alabamos al Señor estamos desafiando los síntomas y las circunstancias adversas al reconocer que él es sabio y soberano, y que él es capaz de resolver todo problema de la mejor manera.
El enfoque no está en la batalla, ni en el enemigo, sino en Dios quien es la solución.
Daniel 11:32 “Más el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”
En el Nuevo Testamento también encontramos testimonios del poder de Dios liberando a sus hijos que le alaban y le adoran en espíritu y en verdad.
Salmo 33:1 “Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza”.
Pablo y Silas experimentaron el poder de Dios mientras estaban en la cárcel. Los habían azotado y encadenado al cepo, además los encerraron en un calabozo de alta seguridad. Pero a media noche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
Notemos que Pablo y Silas no clamaban por su liberación, ni reprendían al cepo, ni echaban fuera los demonios del carcelero. Solamente alababan al Señor por su grandeza y bondad. Fue entonces que sobrevino de repente un gran terremoto y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:26)
La historia concluye diciendo que el carcelero y toda su familia confesaron su fe en Jesucristo. Dios respondió a la alabanza de sus hijos y no solamente los liberó de la cárcel, sino que también liberó a una familia completa de las garras de Satanás.Dios quiere que usemos la alabanza para desatar su poder a favor de la Iglesia de Jesucristo. Hay tiempo para orar, ayunar e interceder, pero en el tiempo de la alabanza y adoración ya no se ataca el problema ni las fuerzas enemigas; solamente se celebra con regocijo el Señorío y Victoria de Jesucristo. Los cristianos nos regocijamos en el hecho de que en Cristo somos más que vencedores. (Rm.8:37).
La alabanza es fe en acción, y cuando nos ataca la duda y el temor en la batalla, nos fortalecemos en fe dando gloria y alabanza a Dios. Cuando el creyente le alaba, el Señor pelea nuestras batallas. Porque la alabanza es el lenguaje de la fe.
Salmo 149: 6-9 “Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos, para ejecutar venganza entre las naciones, y castigo entre los pueblos; Para aprisionar a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; Para ejecutar en ellos el juicio decretado; Gloria será esto para todos sus santos”
Isaías 30:32 “Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos”
Los hijos deben madurar y parecerse cada vez más a su Padre, nuestro Dios es Varón de guerra y nosotros debemos ser como nuestro Padre Celestial. Debemos odiar el pecado y las obras del diablo. Debemos sentir compasión y dolor cuando vemos el sufrimiento de la gente perdida. Debemos levantarnos como un ejército para proclamar libertad a los cautivos, porque somos testigos vivientes del amor y la gracia del Señor
Por esta razón cuando celebramos la grandeza y la victoria de nuestro Dios con gritos y cantos de alabanza, le estamos recordando al enemigo su derrota.

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